Ximena Escalante es una dramaturga y guionista mexicana, nacida en la Ciudad de México en 1964. Escribió su primera obra, Las viudas, a los 14 años.
Estudió dirección de escena en el CUT, con Ludwik Margules. Hizo el diplomado en la Escuela de Escritores y luego la Licenciatura de Escritura y Ciencias Teatrales en la RESAD, de Madrid, España. Ha recibido diversas becas de apoyo para estudios y creación.
Actualmenteescribe una columna de crítica teatral en el periódico Reforma, participa en diversas publicaciones sobre temas de teoría e investigación teatral y da clases de literatura dramática en varios centros de formación actoral. Recibió la beca de Jóvenes Creadores del FONCA 1999-2000.
En el período 2009-2012 recibe la distinción de “Creador Artístico” del Sistema Nacional por parte del FONCA. Su obra "Andrómaca real" es presentada en el Tish School of Arts en enero del 2009 como resultado de haber ganado en el festival HotlNK en Nueva York; en ese mismo año es invitada al Salon du Livre donde monta cuatro de sus obras bajo el nombre Polyptyque Escalante.4 Durante el período 2011-2012 fue elegida como dramaturga residente en la compañía de teatro francesa Nouveau Théatre du 8-e.
Participó en dos ocasiones en el Pen Voices Festival de Nueva York como invitada; también ha sido invitada a distintas ferias de libro como la Feria Internacional del Libro en Santo Domingo y la Miami Interional Book Faire, Fería Internacional del Libro en Guadalajara, The Banff Center. La obra Unos cuantos piquetitos fue comisionada por el World Theater and Music Festival de Holanda. También tiene la distinción de la Rockefeller Foundation.
Ha publicado las obras "Cary Grant" (19979 y "La siesta de Pirandello" (1996) en las compilaciones del Departamento de Escritura y Ciencias Teatrales de la RESAD. Su obra, "Vacío azul" apareció en la antología Hacerle al teatro (1994).
"Fedra y otras griegas" es un hallazgo por la madurez de su estilo. Escalante escribe a contracorriente de los cauces habituales de la dramaturgia mexicana actual y hace del presente una manera de revisitar la tradición. Hay ecos y citas de autores clásicos que han abordado el mito de Fedra, pero aquí todo adquiere ímpetus nuevos. Las influencias están digeridas; el mito da pie a un mundo personal, delicadamente tragicómico.
Estamos ante una dramaturga para quien el oficio no basta. Habla, más bien, de su propia vida inscrita en las mitologías que heredamos; su imaginación transforma la herencia dramática que pertenece a todos.




